Las exploraciones de Otadi en el diario vasco

Joyas en las entrañas de Aralar

Hallan varios kilómetros de galerías subterráneas vírgenes en la sima de Otadi. Espeleólogos guipuzcoanos llegan al río interno de Ondarre tras abrir un paso en la sima

Nadie había descendido más allá de los treinta metros. Era, aparentemente, imposible. En aquel punto, la sima de Otadi, una honda grieta abierta como una herida en el lomo de Aralar, se plegaba sobre sí misma y ponía punto y final a un túnel de piedra de un metro escaso de diámetro. Sin embargo, un grupo de espeleólogos guipuzcoanos ha conseguido sortear las barreras naturales de la cueva en una expedición que les ha llevado a encontrar varios kilómetros de galerías horizontales totalmente vírgenes bajo tierra. De ellos, hasta el momento, han podido topografiar hasta dos kilómetros lineales, lo que convierte a esta sima en una de las principales de Aralar.

Desde el entramado de pasillos y cavidades naturales que aún siguen explorando, buscan las salidas que les conduzcan al río subterráneo de Aralar -conocido como sistema Ondarre-Osinberde-, desde donde podrán estudiar su caudal y el comportamiento de las aguas en el interior del macizo kárstico que comparten Gipuzkoa y Navarra.

Esta expedición se remonta, en realidad, a hace 30 años. Entonces, el espeleólogo Koldo Sansinenea descendió a la sima de Otadi y percibió que, entre las paredes de la cueva cerrada, soplaba el aire. Una corriente fuerte que no provenía del exterior, sino que se filtraba a través de las estrías de la piedra caliza que compone buena parte de la sierra. Delataba que, al otro lado, en algún punto bajo la tierra, se abría una cavidad.

Sansinenea guardó en su memoria ese detalle para rescatarlo la primavera pasada, cuando se lo comunicó a sus compañeros, espeleólogos de Félix Ugarte Elkartea, asociación dedicada al estudio, defensa y divulgación del medio subterráneo, y a expertos en incursiones al subsuelo de los montes guipuzcoanos y, en especial, de Aralar, donde se estima que hay hasta 300 simas sin explorar.

Cuatro espeleólogos hicieron una primera incursión a Otadi. Efectivamente, el aire atravesaba ese espacio minúsculo, «lo que en espeleología significa que hay grandes volúmenes internos, una continuación o comunicación con otra zona», aclara Mikel Uzkudun, hernaniarra de 32 años.

Paso incomodo en Otadi

Paso incomodo en Otadi

Con un taladro manual, consiguieron abrir una mínima fisura en la piedra. No fue fácil. Les llevó varios fines de semana de excursión a la sima cuando al sol aún se le pegaban las sábanas. Pero lo consiguieron. Tras abrir camino a lo largo de unos dos metros y medio de roca, apareció: otra cavidad, en forma de túnel, sinuoso e incómodo. Lo que no esperaban es que, tras superar varios dificultosos pasillos tierra abajo, en incursiones que se alargaban hasta diez horas por día, llegaran a donde lo hicieron: un laberinto de galerías horizontales, que el agua talló a su paso hace mucho tiempo. Había también mucho barro. Estaban en la zona alta del río.

Hasta ahora, los espeleólogos siguen el camino que la experiencia les dicta que puede ser el principal de la sima, pero a su paso han dejado más de ocho cavidades sin explorar. Sobre ellas, y en el mapa que dibujaría el espeleólogo Txomin Ugalde después, se ha colocado un interrogante. Alguna «puede abrir otro camino, y dar sorpresas».

Sobre el Autor

Asociación sin ánimo de lucro de Espeleología enfocada a la protección y defensa del médio subterráneo

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