Unanu Zar

Unanu Zar

El sábado 25 no hacía precisamente día de playa, siquiera de ir a esquiar, pero dos “espeleolocos” y un tamborrero distraído, nos animamos a salir de casa. En el barrio de Añorga de San Sebastián, frente a la conocida cantera, existe una colina con un caserío centenario, el caserío Unanue Zar, del linaje del solar de los Unanue, con escudo de oro, un árbol verde cargada la copa de una estrella de plata, un lobo negro rampante al tronco y en punta, ondas de azul y plata. En él hallaron una pipa de arcilla durante unas excavaciones. Se incendió en el año 2003 destruyéndose todo su interior pero mantuvo las cuatro fachadas de mampostería. Sus elementos más singulares son los pequeños arcos lobulados. Muy cerca de él, y tomando su nombre, se encuentra nuestro destino, la cueva de mayor desarrollo de Donostialdea: Unanue Zar o Unanu Zar. Buscamos un lugar a resguardo de la lluvia y el fuerte viento, para poder cambiarnos, y nos dirigimos a ella paseando por Errotazar bidea (pista que conduce al caserío Unanue Zar). Su entrada principal se encuentra en una pequeña cantera abandonada, junto al camino citado y sobre una gran dolina donde se esconde una regata (hoy con mucha agua), en el Sumidero Matxitxu, que conecta con la cueva Unanu Zar. Las topografías, de hecho, denominan Unanu Zar-Matxitxu a esta cavidad. La entrada tiene un cierre de barrotes. La cueva se cerró por su peligrosidad, eran muchos los que aventurados a su exploración terminaban accidentados. Así que el Ayuntamiento de San Sebastián, cansado de mandar a los bomberos en rescate de desaprensivos, optó por cerrarla. El cierre se encuentra en mal estado, sin candado alguno, basta con tirar de él para abrirlo y acceder. Dentro, muchos grafitis en sus paredes, guano de murciélagos en algunas zonas-si bien no vimos ninguno- y una vieja y arruinada instalación (hace un año, en una visita personal, me quedé con una escala rota en la mano…) cuerdas viejas, cables pasamanos a punto de romper, escalas rotas o, peor, a medio romper… Recientemente, en marzo, el grupo de montaña Oargi realizó una muy buena instalación dentro de la misma, dejando cuerdas y anclajes, que nos vinieron muy bien y nos ahorraron la instalación que teníamos pensada. A través de la puertecilla de la verja, te descuelgas casi dos metros y accedes a una pequeña sala, que conecta con otra. En ambas, como si de un gigante libro de visitas se tratara, leemos cantidad de grafitis, los pocos espeleotemas que hay, rotos… Se continúa destrepando dos o tres metros (retiramos la cuerda vieja y bajamos por la de 11 mm que dejaron los de Oiargi) a otra sala que nos sube por una colada tallada y otra cuerda, a un pasamanos que nos lleva a una galería desde donde llegamos a un gran tubo que desciende bruscamente y requiere instalación de cuerda (60 metros por lo menos) para acceder a la zona donde conecta con la regata de Matxitxu, hoy repleta de agua (normalmente de barro). Así que Gorka, Sabino y yo, decidimos retirarnos, no sin hacer antes la promesa, de volver para hacer la travesía completa y topografiar ese tramo de Matxitxu. Hasta ahí, la cueva da un desarrollo de 250 metros, con 20 de desnivel (algo me dice que el desnivel no ha sido bien calculado).   IMG_8405
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Sobre el Autor

Asociación sin ánimo de lucro de Espeleología enfocada a la protección y defensa del médio subterráneo

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